viernes, 19 de febrero de 2010

Aquel que tiene un porque para vivir...

Este es un pequeño ensayo que elabore hace poco orientado al pensamiento filosófico, pero que en resumen nos muestra que una vez que se encuentre un sentido tendrá sentido morir


“Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los "cómos".

Nietzsche nos quiere decir que Dios, como valor absoluto, ha muerto. Nosotros lo hemos matado porque, al compararse con otros valores, perdió su carácter de absoluto y es solamente un valor más. Así que si viviéramos en la edad media, no existiría nada por lo cual seguir viviendo, ya que la ideología de esos tiempos era meramente teológica.

Pero Nietzsche es un hombre moderno que encamina a la posmodernidad; por eso, al morir Dios, claro que hay motivos por los cuales vivir, y Nietzsche lo resume en asumir tu vida, aferrarse a la realidad, sea cual sea su contexto. Bajo este planteamiento Nietzsche deshecha por completo la moral occidental. Nos hace dudar sobre ¿realmente el hombre débil es quien tiene el reino de los cielos, de Dios? Personalmente eso es una completa falacia y, concuerdo con Nietzsche, cuando nos dice que no es incorrecto andar por la vida como un hombre fuerte que se aferra su vida dejando de lado la humildad y la sensibilidad, (como lo dice la moral occidental), ya que este factor del hombre débil, si se logra interpretar como quiero, es lo que da lugar al pasotismo.

El pasotismo lo tiene aquel que no siente más que desinterés e indiferencia, no se preocupa por hacer o solucionar cosa alguna; este síntoma de la posmodernidad, se origina básicamente por esa creencia platónica de que el reino de los cielos se encuentra lejos de nosotros y que, hasta que muramos, lo podremos alcanzar. Pareciera que esta falacia es lo que nos hace actuar de manera indiferente en este mundo; es la que nos hace ser humildes y sencillas. Aclaro que entendiendo la palabra humildad bajo el contexto de personas que no asumen su realidad, personas que no tienen un porque para vivir; que cada día utilizan una máscara diferente, dependiendo la situación de su vida, personas que no tienen cómos, personas que abundan en la actualidad.

Es por eso que el siglo de Nietzsche no fue donde vivió, sino el siguiente, ya que en el siglo XX es cuando se empieza a desatar la posmodernidad, y se observa de manera objetiva el nihilismo, una actitud para nada negativa. El problema es que la mayoría de las veces nada suplanta el lugar de ese valor absoluto. En pocas palabras no se asume la vida, no se es autónomo, no creas tus propias reglas, y lo peor de todo no sometes a tu voluntad las cosas, si no que las cosas y las situaciones te someten a ti en cada contexto y te dejan solo con la posibilidad de convertirte en hombre débil, o al menos esa es la excusa para deambular por la vida de una forma fácil y sin muchos riesgos. Claro que es difícil convertirse en un superhombre en esta época; es mucho más sencillo pasar la vida indiferentemente, bajo el pretexto de que la “otra vida” es la que importa y esta podemos navegarla conforme el viento. Es tiempo de enterrar esa falacia para comenzar a actuar en este mundo. Realmente podría afirmar que Nietzsche no es ateo si no que veía a Dios propiamente el reino de Dios, aquí en la Tierra. Ya que para Nietzsche, existe algo llamado eterno retorno, el cual yo lo interpreto que si morimos y volvemos a vivir, volveremos a vivir esta vida tal cual, con sus sensaciones. Entonces volveremos a sentir a Dios, y cada instante será eterno, entonces hay que vivirlo, aunque exista el devenir. Si tenemos un porqué para vivir, estoy seguro que nuestra vida puede tener más épocas de felicidad que momentos.

Pero entonces, el problema de tener un porqué para vivir, haciendo uso de tu voluntad de poder, es: si en tu porque alguien se interfiere ¿tendrías que eliminarlo? Entonces lo que plantearía Nietzsche, desde el punto de un existencialista radical, sería que si la persona que te esta estorbando niega la vida, si puedes hacerlo a un lado; en pocas palabras un idealista. Bajo este punto si choco con Nietzsche porque, al igual que cualquier persona, los idealistas son personas, pero recordemos que esto es más allá del bien y del mal, por tanto, Nietzsche juzgará desde otra perspectiva. Entonces surgirá otra pregunta: ¿cómo hacer entrar en razón que se necesita un porqué para vivir.

Para entender mejor esto imaginemos una sociedad que transforma los medios en fines. Es más dejemos de imaginarlo, este es nuestro contexto actual. Sucede que algo que servía como catapulta para llegar a algo se ha convertido en la meta. Entonces, el cómo se ha convertido en el por qué. El medio en el fin. En pocas palabras, que los valores absolutos desaparecieron puesto que eran relativos. Además surgieron nuevos valores, y con el pasar del tiempo puedes llamar a cualquier cosa un valor. Por ejemplo, el dinero que en este sistema es un medio para sobrevivir, para obtener poder en el sistema, se ha convertido en el único fin generando guerras y matanzas. Todo para conseguir este “medio”. Es por eso que el siglo de Nietzsche es el siglo XX con la posmodernidad, la cual define Zigmunt Bauman como: “la modernidad sin ilusiones”.

Tenemos muchos “porque” para vivir, el problema radica en que estos fines no son realmente un porqué, sino un medio. Entonces ese “porque” vivir se acaba rápidamente ya que, al ser un medio, no necesitas asumir tu vida, ya que a personas como nosotros nos sobran los medios y carecemos de fines. Entonces, ¿qué sucede con la otra inmensa mayoría de la población mundial, que ni siquiera tiene los medios para lograr su porqué? Increíblemente estas personas tienen un porqué por el cual vivir, como lo observamos en el video de Chicken a la Carte, cuando asombrosamente el poder de la fe se demuestra cuando se persignan. Este hombre que consigue comida, es autónomo. Si se logra interpretar al superhombre desde una manera más allá del bien y del mal, de lo bueno y lo malo, para ellos Dios vive y de esta forma se puede enfrentar a cualquier “cómo”.



[1] Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.